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El Eco de El Pardo, nº 20

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El Eco de El Pardo, nº 17

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El Eco de El Pardo, nº 15

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El Eco de El Pardo, nº 14

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El Eco de El Pardo, nº 11

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Este es el número 11 de El Eco de El Pardo

El Eco de El Pardo, nº 1

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Colgamos el primer número del semanario " El Eco de El Pardo ", consta de 4 páginas, y se imprimía en los Asilos de San Juan y Santa María.

José Beato Guerra y El Eco de El Pardo

A comienzos de siglo XX estuvo trabajando en El Pardo, en la Calle del Sol (actual Eugenio Pérez) el farmacéutico José Beato Guerra. José Beato aparte de preparar fórmulas para curar las enfermedades era dramaturgo, y junto con su hermano Ángel publicó varias obras de éxito. Hemos encontrado algunas de sus obras: " Madrileñerías : poesías madrileñas ", publicado en 1914, que tiene unas páginas dedicadas a la Romería de San Eugenio (página 91). " Por otra : monólogo en verso ", de 1902. Y " Mueran los celos : entremés en verso de costumbres madrileñas ", estrenado en 1916. Podemos ver una fotografía de los hermanos Beato Guerra realizada en 1931 en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional . En 1921 fundó una revista " El Eco de El Pardo " en el que se publicaban noticias, textos literarios, etc. sobre la vida cotidiana de El Pardo. El Eco tuvo una vida corta y vamos a publicar los números que nos ha facilitado Mari Tere García Sansegundo...

Los gigantones en Madrid por defuera y prodigioso entretenido : festiva salida al Santo Christo del Pardo, de Francisco Santos (1666)

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En la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid podemos acceder a la obra de teatro festiva de Los gigantones en Madrid por defuera y prodigioso entretenido : festiva salida al Santo Christo del Pardo , cuyo autor es Francisco Santos.

Paisaje de El Pardo, por Luis Bello

Miguel Suárez nos envía un texto del periodista y escritor Luis Bello sobre el paisaje de El Pardo, publicado por la editorial Calleja en 1919 en el libro Ensayos e imaginaciones sobre Madrid : PAISAJE DE EL PARDO Sin embargo, la tierra de Maydrit no era sólo un muy real monte de cazar jabalíes en el invierno. Sería injusto no apuntar que en los nombres geográficos, en las indicaciones para las vocerías y las armadas, aparecen «las Viñuelas», «el Marhojal», con sus pastos; «el Colmenar», «los Alamos de Sancta María...» Esto, amplificado y considerado, no como excepción singular, sino como ejemplo, produce algún efecto. Pero ¿necesitamos los madrileños de hoy el Fuero Viejo de D. Alonso VII ni el Libro de Montería de D. Alonso XI para saber cómo eran la Dehesa, la Dehesilla, el fondón de los Ortos, el Madroñal? ¿Necesitaremos leer que había encinas y robles, quejigas y coscojos, que se carboneaban los montes y se explotaba ya la tierra pobre para los tejares? Merced a un c...